| Llega un hombre bien incróspido a su casa a altas horas de la noche y abre la puerta con mucho cuidado.
Se quita los zapatos y comienza a subir las escaleras de puntitas, cuando descubre a su esposa recargada en el barandal.
Engallado comienza:
Qué Pues qué de qué...Órale, pus qué de qué o qué...¡Cómo que qué de qué o qué!
Pus sí, tú, qué o qué de qué o como qué...¡Pues qué horas son estas de llegar!
¡Qué te estás creyendo! No, no, noooo... vieja, no me cambies la conversación... |