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La carpintería donde trabaja el carpintero Rubén explota. El carpintero queda terriblemente lastimado y pierde una oreja.
-¡Mi oreja! ¡Mi oreja!, grita Rubén desesperado.
Se la acerca un paramédico con algo ensangrentado y le pregunta:
-¿Será está?
-No, joven, la mía traía un lapicito.
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