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Decisiones 2

Cuentan que un gerente muy importante de una grande y reconocida compañia tuvo que estar en descanso un tiempo por culpa del trabajo.

Asi que fue enviado al campo con el objeto de recuperar las fuerzas y relajarse un poco.

Despues de pasar dos dias sin hacer nada, el hombre estaba ya harto de la vida campestre y pastoril, y se aburria soberanamente, asi que decidio hablar con el granjero que le daba y solicitarle alguna tarea sencillita para pasar el rato y ocupar el tiempo, a la vez que asi hacia algo de ejercicio.

Al dia siguiente se levantaron temprano, antes que saliera el sol.

El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algun estropicio irreparable, resolvio asignarle tareas simples en las que no pudiera causar daño alguno.

"La tarea es muy sencilla" - dijo el granjero dandole una pala - "Solo tiene que recoger el estiercol

que hay en el chiquero de los cerdos y partirlo por el sembrado para abonarlo.

Cuando termine venga a verme."

El granjero era propietario de mas de doscientos cerdos, y el estiercol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Asi que el hombre estimo que la faena le llevaria al gerente dos o tres dias. Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de horas aparecio el gerente lleno de estiercol hasta las orejas sonriente y con cara de satisfecho. "Ya he terminado". Viendo que en efecto la tarea estaba terminada, y ademas con eficiencia, el granjero decidio asignarle otra.

Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana vienen a recoger los de la carniceria.

Basta con cortarles la cabeza dijo dandole un enorme cuchillo - Es un poco mas complicado, pero seguro que puede hacerlo. Habia mas de mil quinientos pollos para sacrificar, y supuso que el gerente no terminaria hasta bien entrada la noche incluso penso en ayudarle mas adelante cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habian pasado un par de horas cuando el gerente se presento ante el con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño en el dia los Reyes Magos. "Ya he terminado.

El granjero no salia de su asombro. increible! El mismo, acostumbrado a la dura vida rural no lo hubiera hecho mejor; los mil quinientos pollos estaban amontonados en un lado y las mil quinientas cabezas en otro lado.

El granjero se rasco la cabeza pensativo. Despues lo llevo al gerente junto a un gran montón de papas y le dijo: muy bien. Ahora hay que separar las papas.

Las grandes a la derecha y las pequeñas a la izquierda Penso el granjero que en menos de una hora veria otra vez al gerente pidiendole mas trabajo. Pero no fue asi.

Paso la hora de comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecia por ningun lado,

creyendo que algo le habia sucedido, el asustado granjero fue donde habia dejado al gerente, y se lo encontro sentado delante del montón de papas, sin que hubiera separado siquiera una. ¿le pasara algo?" - pregunto extrañado.

El gerente se volvió con una papá en la mano y le contesto: "Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy muy acostumbrado, pero esto de tomar decisiones la verdad esta muy canijo , muy de la fregada. Colaboración de Gabriel Nuñez de León, Gto., México.

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